Maria Amalia Zenteno Cordero es parte de una familia de artesanos de Huasca que desde hace más de 80 años.
«Mis abuelos de esto se mantenían. Ellos hacían su mercancía, la iban a vender, caminando, hasta Omitlán y Real del Monte» narró.
Uno de los problemas que enfrenta es el regateo, a pesar de que la gente ya sabe que las artesanías no se deben regatear.
«Es muy laborioso y muy tardado… Que no regateen, esto es artesanal de antepasados. De esto se mantenía la gente de aquí, hace casi toda la vida» dijo la artesana.
Consideró que disminuyó la venta de jarritos y cazuelas artesanales, pero incrementó la de hongos y duendes de barro.

¿Cómo elabora los productos de barro?
Amalia explicó que el proceso de elaboración puede tardar hasta un mes entero, ya que juntan los productos para meterlos al horno.
Antes dejen ir por el barro a las barrancas, lo muelen con piedra, para después trabajarlo con los pies y batirlo.
Cuando el barro está en su punto se guarda en plástico y se va tomando la cantidad necesaria para trabajar, describió.
Agregó que para moldear las piezas la mayor parte del trabajo es a mano, al igual que la pintura.
El horno en que Amalia y su familia trabajan aún se enciende con leña, donde cocinan el barro por seis o siete horas, mientras que la segunda vuelta es de cuatro horas aproximadamente.





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